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Felipe Benavides: ¿Peruano universal?

Publicado: hace 2 horas

El 21 de febrero se conmemoran 35 años de la partida de Felipe Benavides Barrreda (1917-1991). Un compatriota que debemos reivindicar en la memoria de la ecología y en la conciencia nacional, entre múltiples consideraciones, por su prodigioso cometido en defensa del patrimonio ambiental, una causa concluyente para la humanidad. Polémico, idealista, agudo, implacable, decidido, empecinado y de impecables credenciales éticas y cívicas. Echó los cimientos del movimiento de conservación de la naturaleza.

Su existencia, luchas, ideales y aportes ameritan su difusión en un medio atiborrado de apatías, egoísmos y desmemorias y, especialmente, carente de sentido de pertenencia y valoración hacia quienes representan un manantial de inspiración y peruanidad. A su muerte, su familia decidió entregarme su amplia colección documentaria, que atesoro con solícita prolijidad por su inapreciable valor intelectual y significado sentimental.

Dentro de este contexto, se ha logrado hacer realidad la exposición itinerante FELIPE BENAVIDES – Peruano Universal con la finalidad de presentar su magno legado. Esta muestra recoge los aspectos más resaltantes de varias décadas de dilatada trayectoria e incluye correspondencia, fragmentos importantes (o portadas) de artículos en medios impresos, recortes periodísticos, libros, textos, diplomas, condecoraciones, imágenes e innumerables materiales encaminados a apreciar la prodigiosa huella de este prohombre al que Mario Vargas Llosa le escribió: “Con mi respeto y admiración al último de los idealistas”.

Comprende una sucesión de pormenores biográficos: historia familiar, estadía y formación en Europa, permanencia en Gran Bretaña durante la Segunda Guerra Mundial e incursión diplomática. Asimismo, se pone especial énfasis en sus primeros logros: su denuncia a la flora ballenera de Aristóteles Onassis (1954) en aguas peruanas y su activa participación en la gestación, implementación y conducción del Parque de Las Leyendas (1964), principal centro arqueológico, botánico y zoológico del país.

Se incluye su diligente involucramiento en la formación de representativas áreas naturales protegidas: la Reserva Nacional Pampa Galeras (1967), el Parque Nacional del Manu (1973), la Reserva Nacional de Paracas (1975) y la Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca (1979). Su liderazgo en la conservación, manejo y aprovechamiento de la vicuña, hasta lograr la confección de sus telas, provenientes de la esquila de animal vivo, registradas con la marca “Vicuñandes-Perú” (1987), ocupa un protagonismo singular.

También, resalta su férreo resguardo de la vida silvestre; un recuento de las organizaciones estatales y no gubernamentales creadas por él, empezando por el Patronato de Parques Nacionales y Zonales (Parnaz) y la Asociación Pro-Defensa de la Naturaleza (Prodena); su contribución en la suscripción del Perú de acuerdos globales como la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites) y de la Comisión Ballenera Internacional (CBI). De igual forma, su intervención en la redacción del capítulo “De los Recursos Naturales” de la Carta Magna de 1979.

Se reúnen segmentos de su dilatada correspondencia, sus polémicas mundiales, sus sucesivas denuncias y enfrentamientos para salvaguardar la ballena, el oso de anteojos y, además, detener el tráfico ilegal de especímenes en extinción. Presenta sus galardones y distinciones obtenidas: el premio “J. Paul Getty” (1974) posee honrosa significación por haber sido el único peruano y primer ganador de este trascendental reconocimiento internacional.

Destaca su vinculación amical con renombradas personalidades como el príncipe Felipe -esposo de la reina Isabel II- y Bernando de Holanda, el actor y director de cine Orson Welles, el primer ministro francés Jean Paul Reynaud, Charles Lindbergh, conocido como el “Héroe del Atlántico”, los diplomáticos Javier Pérez de Cuéllar y Peter Carington, secretarios generales de las Naciones Unidas y de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, respectivamente.

Ha sido una tarea ardua, minuciosa y disciplinada. Se ha empezado por la confección del esquema temático, elección de documentos, fotografías y objetos personales, diseño y construcción de vitrinas y diagramación de paneles colgantes y de pie. He disfrutado cada paso, reunión y logro alcanzado. Sin duda, la redacción, supervisión y corrección de los textos de los 36 paneles me ha inducido especial deleite y responsabilidad. Las prolongadas sesiones de trabajo me han evocado, con emoción, ilusión y nostalgia, los aleccionadores momentos compartidos a su lado -como su discípulo y colaborador- durante los últimos siete años de su vida.

El esmerado curador de esta muestra, historiador y gestor cultural Jean Carlo Baila Marín ha expresado: “Como conclusión de su prolífica carrera y proficua vida personal y familiar, se ha producido un considerable y valioso acervo, la cual, a través de una exposición, contribuiría a conocer y difundir su obra, así como a fomentar la protección de la naturaleza a las nuevas generaciones. Resulta ser su legado material de importancia para la sociedad peruana. Esta exposición, como ciudadano comprometido con la defensa de la naturaleza, constituye un pequeño homenaje al inmenso trabajo y esfuerzo de Felipe Benavides. Su nombre y acción deben ser objeto de estudio tanto en el ámbito de la ecología como en la historia peruana”.

Agradezco intensamente a quienes han compartido este cometido, con visible entusiasmo, dedicación y entrega: Jean Carlo Baila Marín, Diego Benavides Norlander, Alex Huaraya Tovar y Juan Valdiviezo Altamirano. Sus aportes, en cada una de sus especialidades, ha sido determinante. Al historiador, docente e intelectual Juan Augusto Fernández Valle -con quien me une amistad y común admiración hacia los afables artistas José Arce Pereyra y Carmen Ridoutt Suárez- por su orientación, asesoría y acompañamiento.

Anhelamos que se abran las puertas de espacios culturales, académicos, intelectuales y educativos -públicos y privados- con la intención de presentar FELIPE BENAVIDES – Peruano Universal y contribuir a un proceso de sensibilización, reflexión y compromiso, a través de la imponente hazaña de este personaje, de la trascendencia y actualidad de la ecológica en el bienestar de la sociedad. Este es un medio didáctico, ilustrativo y asertivo enfocado a la revaloración de un conciudadano inspirador y de grandeza impar. Un merecido tributo expresivo de la magnificencia de nuestra patria.

Comparto las palabras de su amigo Augusto Dammert León, diplomático, exalcalde de San Isidro y noble ser humano, expuestas en su artículo “Benavides, una vocación peruanista” (El Comercio, marzo 12 de 1991), que definen a nuestro querido Felipe: “Dio testimonio, formó escuela, deja herencia, motivó envidias, aborreció bajezas. Su pasión, su amor indiscutible por el Perú hasta la intransigencia. Así lo conocieron y apreciaron en todas partes del mundo, donde se respetaba su autoridad como ecologista, su probada dedicación al medio ambiente universal”.

(*) Docente, conservacionista, consultor en temas ambientales, miembro del Instituto Vida y ex presidente del Patronato del Parque de Las Leyendas – Felipe Benavides Barreda. http://wperezruiz.blogspot.com/ - http://fbenavidesbarreda.blogspot.com/


Escrito por

Wilfredo Pérez Ruiz

Docente, comunicador y consultor en protocolo y ceremonial, etiqueta social, ética profesional, atención al cliente y técnicas de exposición


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